Programa de OIT y ONU Mujeres

Economía del cuidado: Argentina integra un programa mundial para promover el trabajo decente de las mujeres

La iniciativa, impulsada por las dos agencias de las Naciones Unidas, promueve políticas de crecimiento inclusivas e inversiones en la economía del cuidado, como parte de un programa internacional de recuperación ante la pandemia del COVID-19.

Comunicado de prensa | 6 de mayo de 2020
(Buenos Aires, OIT Argentina) — En Argentina, las mujeres conforman el 86 por ciento de las personas empleadas en el sector del cuidado, incluyendo al sector sanitario, tareas declaradas como esenciales en el contexto de la pandemia. Ellas representan más del 17 por ciento de las mujeres asalariadas del país. Y, actualmente, se estima que el cuidado tracciona mucho más la economía y la mano de obra que la infraestructura.

En este contexto, Argentina integra una nueva iniciativa impulsada por dos agencias de las Naciones Unidas: la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y ONU Mujeres, que lideran el Programa Conjunto “Promover el empleo decente para las mujeres a través de políticas de crecimiento inclusivo e inversiones en la economía del cuidado”, que fue presentado esta semana en todo el mundo.

“Es fundamental proteger y garantizar la salud, seguridad y la estabilidad económica de las mujeres trabajadoras en el país, como parte de los esfuerzos imprescindibles no solo para combatir el virus, sino también para lograr un futuro del trabajo en equidad de género”, dijo Pedro Furtado de Oliveira, director de la OIT en Argentina. Además, expresó que “la pandemia global del coronavirus y su impacto sanitario, económico y social, permitió visibilizar más que nunca la necesidad de fortalecer el diálogo social tripartito para desarrollar políticas públicas específicas para el sector de los cuidados”.

Por su parte Florence Raes, representante de ONU Mujeres en Argentina, señaló que las mujeres están siendo afectadas diferencialmente por el impacto social de la crisis de la COVID-19, que acentúa las desigualdades de género. “La capacidad de las mujeres para conseguir sus medios de vida se ve altamente afectada por el brote. En mayor medida, están insertas en segmentos de baja productividad y en empleos temporales, en condiciones de informalidad y/o de autoempleo”, dijo Raes. En esa línea, detalló que, en Argentina, las mujeres destinan más del doble de horas por día a las tareas de cuidado. “Resulta fundamental tener políticas económicas a nivel macro que apoyen un crecimiento inclusivo equitativo de género y reconozcan, redistribuyan y reduzcan la sobrecarga de trabajo no remunerado que se produce al interior de los hogares”, afirmó la representante de ONU Mujeres en el país.

Este nuevo programa apunta a lograr tres resultados principales:

 Crear consenso político para adoptar aceleradores de políticas económicas a nivel macro que apoyen el crecimiento inclusivo con equidad de género, y más y mejores empleos para las mujeres, a través de análisis de políticas basadas en evidencia y la defensa, asesoramiento técnico y fortalecimiento de capacidades.

 Adoptar políticas sectoriales e industriales que aborden la segregación ocupacional y sectorial y mejoren el acceso de las mujeres a oportunidades de empleo decente, a través del asesoramiento sobre políticas, el desarrollo de capacidades y el apoyo técnico.

 Asegurar que las inversiones en la prestación de servicios de atención en salud –incluida la atención a largo plazo y la educación, así como la educación de la primera infancia– se costeen, financien e implementen a través de asesoramiento sobre políticas, desarrollo de capacidades y apoyo técnico.

El programa será coordinado por el Equipo de Política Global, con sede en el Departamento de Política de Empleo de la OIT, a cargo de la especialista senior de Género y Trabajo de la organización, Valeria Esquivel. Además de Argentina, será implementado en otros cinco países del Sur Global, junto a las oficinas de país de ONU Mujeres y la OIT.

Para el director de la OIT Argentina, además, se espera que este esfuerzo conjunto “permita avanzar con la aprobación y ratificación del Convenio sobre violencia y acoso, C. 190 y su Recomendación asociada, adoptados en la última Conferencia Internacional del Trabajo del Centenario”. De acuerdo con Furtado de Oliveira, esa norma, que abarca de manera amplia el derecho de todas las personas a un entorno laboral libre de violencia y acoso, “todavía sigue pendiente de su tratamiento en el país y, de aprobarse, permitiría fomentar un entorno laboral mejor, más seguro y decente”.