UN ESTUDIO DE LA OIT ARGENTINA

Cómo impacta el cambio tecnológico en el futuro del trabajo

Competencias ocupacionales, brechas de conocimiento y desarrollo tecnológico, son ejes de una nueva investigación de la OIT Argentina, presentada en un evento de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana.

Comunicado de prensa | 15 de mayo de 2019
BUENOS AIRES – Para académicos y hacedores de políticas de todo el mundo, las preguntas en torno al impacto de las nuevas tecnologías y el futuro del trabajo cobran cada vez mayor importancia.

Este tema se analiza en Cambio Tecnológico y Futuro del Trabajo: Competencias laborales y habilidades colectivas para una nueva matriz productiva en Argentina, una reciente investigación de la oficina de país de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina, realizada a pedido de la Secretaría de Empleo del Ministerio de Producción y Trabajo.

El estudio fue presentado durante la jornada #FuturoParaFormar: “Formación profesional: oportunidades para crecer”, organizada por la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana. Allí se dio a conocer un avance del libro, que pone foco en los procesos de aprendizaje formales e informales, como así también en la interacción entre empresas e instituciones.

Ante empresarios y funcionarios de ambos países, Christoph Ernst, especialista en empleo de la OIT en Argentina y responsable de la investigación, expresó: “Las transformaciones tecnológicas por las que transitan actualmente nuestras sociedades nos obligan a revisar nuestros preconceptos sobre las habilidades y competencias laborales, formados en un sistema tecno-productivo completamente diferente al que nos depara el futuro”. En esa línea, Ernst señaló que ese tema “adquiere una importancia crucial en el caso de países en desarrollo con procesos de industrialización y modernización de su estructura productiva insuficientes e inacabados como Argentina”.

La investigación recurre a diferentes fuentes de información, como estadísticas de empleo y producción, información cualitativa sobre instituciones de formación y estudios de caso a partir del abordaje de experiencias exitosas de desarrollo productivo local. De acuerdo con Ernst, el objetivo central es dar respuesta a la incógnita sobre el desarrollo dentro de los nuevos paradigmas.

“Este estudio busca analizar, en primer lugar, cuál es la base existente de conocimientos y competencias ocupacionales en Argentina y cómo este conjunto de habilidades permite diversificar y desarrollar, a partir de nuevas tecnologías, una batería de nuevos productos y servicios más complejos y sofisticados, hasta crear una base productiva nacional más competitiva”, detalló el especialista de la OIT. Además, la investigación procura identificar y comprender las posibles nuevas brechas de conocimiento causadas por los últimos desarrollos tecnológicos. Por último, adelantó Ernst, “propone una estrategia nacional de competencia y conocimiento que permita sobrepasar esas brechas y aprovechar plenamente las oportunidades que emergen de los cambios tecnológicos, económicos y sociales”.

Si bien actualmente se plantean desafíos para Argentina, también aparecen nuevas oportunidades. “Las empresas que introducen innovaciones tienden a generar más y mejor empleo, mientras que la estructura productiva local tiende puentes hacia los sectores tecnológicamente dinámicos para su desarrollo, al compartir en muchos casos una misma base de competencias laborales”, explicó Ernst. A su vez, el especialista aseguró que las instituciones de formación y la institucionalidad del trabajo “son una fortaleza a la hora de pensar nuevos marcos para la formación y capacitación laboral que demanden los empleos del futuro”. En ese sentido, consideró que existen experiencias exitosas en sectores dinámicos, que “marcan un camino sobre cómo construir competencias e instituciones orientadas al cambio estructural a escala local”.

Por otra parte, al listar los desafíos, la publicación plantea que las nuevas formas de contratación amenazan los logros alcanzados en protección laboral y calidad del empleo. Asimismo, las empresas que demandan nuevos perfiles muchas veces recurren a contratar a trabajadores más jóvenes, en lugar de formar a los trabajadores ya contratados. De acuerdo con el estudio, los marcos formativos institucionalizados muchas veces son reacios a los cambios y poco permeables a la modificación de programas de estudio, en especial en la formación básica.

“La OIT tiene una mirada proactiva del futuro”, precisó Ernst, para quien “el futuro va a ser lo que hagamos de él, con un debate tripartito”. En ese sentido, el especialista consideró que “las economías de plataforma son un claro ejemplo de los desafíos que tenemos para consensuar y generar los marcos regulatorios necesarios”.

A pesar de que Argentina es un país de industrialización moderada, en el que numerosos empleos están asociados a paradigmas tecnológicos en retroceso, también cuenta con un sistema científico-tecnológico importante y desarrollos incipientes en sectores intensivos en conocimiento. Según Ernst, “la biotecnología se impone como el sector con mayor potencial y transversalidad. También los servicios basados en el conocimiento, como el software, tienen gran potencial”.

Esta particularidad plantea preguntas específicas sobre el impacto de la tecnología sobre el empleo. ¿Cómo trabajar para la reconversión de la industria? ¿Cómo alentar el desarrollo de los nuevos sectores? Y fundamentalmente: ¿cuáles son las competencias y habilidades que deben ser desarrolladas y cómo hacerlo?

Para los autores, es clave adoptar un enfoque basado en las competencias, siempre y cuando reconozca que su formación es multidimensional. Además, debe involucrar a los sistemas formales de capacitación, desde la educación formal hasta la capacitación en el trabajo, con participación de asociaciones de empresas y trabajadores, hasta sistemas informales construidos desde la calidad de la estructura productiva local, las políticas de desarrollo productivo y las vinculaciones entre universidades, empresas y asociaciones de trabajadores, entre otros.

El estudio indaga sobre las dimensiones generales de este proceso, asimilables a diferentes entornos sociales y productivos, pero también se introduce en las especificidades productivas e institucionales de la Argentina actual. Esto le permite demostrar que la forma en que las tecnologías inciden sobre el mundo del trabajo es dependiente de su contexto específico. “Esta investigación analiza el cambio tecnológico y sus implicancias sobre el empleo en Argentina”, explicó Ernst, para quien la publicación representa “un aporte importante en la medida en que su forma de abordaje incluye una mirada multidimensional sobre el fenómeno y recurre a metodologías novedosas de análisis y estudio”.


Una agenda internacional

La cuestión sobre el futuro del empleo despertó el interés de numerosos grupos estudios en ámbitos académicos, pero también en diversos espacios gubernamentales orientados al diseño de políticas productivas y la formación para el trabajo. Los principales disparadores de estas preocupaciones han sido dos: en primer lugar, el fuerte cambio tecnológico con amenazas de desplazamiento de trabajo tanto en sectores industriales como servicios y en diferentes perfiles laborales tanto de baja como alta calificación, a partir de la robotización.

Y, en segundo lugar, la reconfiguración total del empleo industrial y de servicios a partir de la emergencia de la emergencia nuevas formas de trabajo y de contrataciones con la emergencia de la economía de plataformas. Ambos factores amenazan con transformar cualitativamente el mundo del trabajo actual y se derivan de las transformaciones tecnológicas en curso y sus impactos sobre diferentes ámbitos de la vida social y económica de las personas.

En este contexto, múltiples estudios e iniciativas de todo el mundo buscan dar respuesta a la cuestión del futuro del trabajo. Entre ellas, el Director General de la OIT, Guy Ryder, lanzó la “Iniciativa del Futuro del trabajo”, orientada a comprender y responder eficazmente a las transformaciones del mundo del trabajo a fin de cumplir con el mandato de la OIT relativo a la justicia social. A principios de este año, la comisión global de expertos formada en ese marco presentó el informe “Trabajar para un futuro más prometedor”, un llamado a la acción que propone aumentar las inversiones en las capacidades de las personas, en las instituciones del trabajo y en el trabajo decente y sostenible.



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