Rebeca Grynspan: “El futuro del trabajo no depende de la tecnología, depende de nosotros”

La Secretaria General de la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) y Miembro de la Comisión Global sobre el Futuro del Trabajo de la OIT, Rebeca Grynspan, anticipa su participación en la conferencia BAPA+40, que se realizará del 20 al 22 de marzo en la ciudad de Buenos Aires

Noticia | 11 de marzo de 2019
La conferencia de alto nivel sobre cooperación Sur-Sur (BAPA + 40) se llevará a cabo del 20 al 22 de marzo de 2019 en la ciudad de Buenos Aires. En este contexto, la OIT y otras instituciones organizarán dos eventos paralelos enfocados en el futuro del trabajo y el empleo juvenil, por un lado, y los esfuerzos realizados en el marco de la iniciativa regional contra el trabajo infantil, por otro.

La Secretaria General de la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) y Miembro de la Comisión Global sobre el Futuro del Trabajo de la OIT, Rebeca Grynspan, será una destacada participante de esta conferencia y de las actividades de organizadas por la OIT en este contexto.

En el marco de la Agenda 2030, ¿cuál es la perspectiva y el rol de la SEGIB en las dinámicas de la Cooperación Sur-Sur?

La conferencia BAPA+40 es un reflejo de los importantes cambios en las dinámicas de la cooperación para el desarrollo, donde un amplio número de economías emergentes se han posicionado como actores con mayor dinamismo en cuanto al intercambio de experiencias, fortalecimiento de capacidades, así como en la transferencia de tecnologías y conocimientos a otros países del sur global, contribuyendo en gran escala incluso a aumentar transacciones económicas internacionales. Tales dinámicas han hecho visibles a un grupo variado de actores, los cuales, sin bien han adquirido influencia a diferentes niveles, también han adquirido responsabilidades globales, trayendo nuevos desafíos.

En el marco de la Agenda 2030, la Cooperación Sur-Sur juega un rol central por estar basada en acciones colectivas fundadas sobre la solidaridad. La Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica es un ejemplo mundial en este aspecto ya que está basada en la solidaridad entre los miembros de nuestra comunidad y entre nuestra región y el resto del mundo. A través de este mecanismo estamos uniendo esfuerzos, coordinando acciones y teniendo mayor impacto sobre los Objetivos de Desarrollo Sustentable.

La cooperación iberoamericana tiene atributos que facilitan la implicación de los países y los buenos resultados en lo que respecta a la Agenda 2030. En primer lugar, la naturaleza de la cooperación que promueve, basada en la horizontalidad y que complementa la tradicional dinámica Norte-Sur.

Otro de los rasgos más valiosos y singulares de la cooperación iberoamericana es que es dinámica y se caracteriza por la creación de redes. Por ejemplo, entre 2006 y 2015, los países de la región participaron en alrededor de 7335 programas, proyectos y acciones de Cooperación Sur-Sur. Siendo 8 de cada 10 llevadas a cabo en modalidad bilateral, 969 a través de una cooperación triangular y 33 en un marco de Cooperación Sur-Sur regional. La SEGIB ha también logrado desarrollar un informe anual de Cooperación Sur-Sur en la región. Los protagonistas son todos y cada uno de los países de la región, ya que han compartido sus experiencias contribuyendo de esta manera a la consolidación mutua de procesos nacionales de desarrollo. Toda estrategia que busque consolidar la proyección de la Cooperación Sur-Sur y Triangular como un instrumento de desarrollo debe considerar el trabajo articulado entre regiones ampliando la representatividad y abordando positivamente los problemas comunes que comparten nuestros países.

¿Cuál es su visión sobre el Futuro del Trabajo y la perspectiva de los jóvenes mujeres y hombres del Sur? ¿Cuál es el rol de la cooperación Sur-Sur para dinamizar esa reflexión?

Un tema importante que se discute en el marco del evento organizado por la OIT y el Centro del Sur es el Futuro del Trabajo juvenil, un espacio para abordar las nuevas dinámicas, los nuevos retos y la direccione que debemos tomar para lograr una transición favorable para los jóvenes. La Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo presentó su informe final el pasado 22 de enero, con una serie de propuestas para enfrentar el futuro con “un programa centrado en las personas”, basado en la inversión de las capacidades de los individuos, en las instituciones laborales y en el trabajo decente y sostenible.

El futuro del trabajo no depende de la tecnología, depende de nosotros. El informe de la Comisión Mundial debe ser considerado como un llamado a la acción. Debemos invertir en nuevos derechos, nuevos mercados, nuevas ideas y nuevas personas. Esta inversión es sostenible porque se basa en una visión prospera e inclusiva del futuro. La urgencia de prepararnos es de todos y ahora. El futuro del trabajo es una oportunidad, no un coste.

Esto incluye a los jóvenes, la Cuarta Revolución Industrial nos coloca frente a un mundo cuyo signo principal es el cambio constante, y los países que mejor preparen a sus jóvenes para adaptarse a esta realidad rebasarán a los que no. Por eso, Iberoamérica no tiene más opción que ser parte del cambio y asumir los retos que conlleva: invertir más en innovación e investigación, tener infraestructuras para el siglo XXI, hacer la transición a la economía digital, abrir las instituciones a las transformaciones, dar la oportunidad para que los jóvenes tengan formación de calidad que les permita rendir y desarrollar las habilidades necesarias para poner en marcha su creatividad y puedan ser emprendedores de proyectos de calidad con responsabilidad social.

Las instituciones deben actualizarse, por ejemplo, los sistemas de representación colectiva deben adecuarse a las tendencias laborales dictadas por las nuevas generaciones donde la responsabilidad social y el desarrollo personal son variables más importantes, deben adaptarse a un mundo donde hay grandes industrias automatizadas o en existentes solo en internet. Así mismo necesitamos modelos de representación que nos ayuden a combatir la informalidad laboral e incorporen a jóvenes y mujeres, que son las principales víctimas del desempleo.

Abrir espacios de reflexión donde se evalúen las opciones para hacer frente a cada uno de los desafíos y se proyecten los resultados potenciales es clave. Es también necesario generar conocimiento para aportar acertadamente al debate sobre el Futuro del empleo juvenil. El dialogo social es clave y hay un enorme potencial para integrar a los jóvenes en las discusiones y que así puedan contribuir a diseñar políticas públicas y reformas legislativas, dar difusión a dicho conocimiento, pero sobre todo, es esencial crear un impacto claro y positivo para los ciudadanos de toda la región. La cooperación Sur-Sur juega un rol clave al respecto.