Argentina puede superar las diferencias de género relacionadas con el trabajo

Las desigualdades entre varones y mujeres también persisten en el mundo del trabajo. La participación en el empleo, la segregación ocupacional, la brecha salarial, y el acceso a puestos jerárquicos son algunos de los factores que marcan ese desequilibrio. Para la OIT, el país cuenta con los recursos para transformar esa realidad.

Noticia | 8 de marzo de 2019
(Buenos Aires) - Un futuro del trabajo en el cual las mujeres ya no estén rezagadas con respecto a los varones puede ser una realidad, pero es necesario dar un gran salto, afirmó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el informe Un paso decisivo hacia la igualdad de género: en pos de un mejor futuro del trabajo para todos, que fue dado a conocer durante el Día lnternacional de la Mujer.

Según los datos más recientes de la Encuesta Permanente de Hogares, en Argentina solo 5 de cada 10 mujeres participan de la fuerza laboral, una cifra que contrasta con la tasa del 70 por ciento en el caso de los varones. Además, a las mujeres argentinas que desean trabajar les resulta más difícil conseguir empleo. El 44 por ciento de las mujeres en edad de trabajar están ocupadas, frente al 64 por ciento de los varones.

A esto hay que añadir que no siempre contar con empleo garantiza condiciones de vida decentes. La contracara es la informalidad y la precarización. Durante el último tiempo se realizaron grandes avances en relación a la expansión de los derechos pero los datos son todavía reveladores. La tasa de empleo no registrado aunque es significativa entre mujeres y varones, las penaliza a ellas en mayor medida. Las mujeres registraron una tasa de empleo no registrado del 37 por ciento, mientras que la tasa de los varones se ubicó 5 puntos por debajo en 32 por ciento.

“Argentina cuenta con las herramientas y los recursos humanos para transformar esta realidad”, dijo Pedro Américo Furtado de Oliveira, director de la oficina de país de la OIT en Argentina. De acuerdo con el funcionario internacional, “es posible reducir estas brechas y desarrollar un mercado de trabajo que sea decente, con equidad e igualdad de oportunidades”. En la misma línea, señaló: “El país ya dio muestras de estar comprometido con este desafío y existen algunos avances en materia legislativa, como la ley de paridad salarial y la licencia por paternidad, pero aún hay mucho por hacer. En particular, dentro de las tareas de cuidados y el trabajo doméstico, donde la OIT acompaña muy de cerca a los actores del sector para contribuir a mejorar su calidad de empleo y de vida”.

La especialista en mercados de trabajo inclusivos de la OIT en Argentina, Elva López Mourelo, expresó que “las oportunidades laborales que se les presenta a las mujeres son más acotadas que aquellas que disfrutan los varones, especialmente en el caso de las mujeres procedentes de hogares con ingresos más bajos”. Al respecto, consideró que ese factor se encuentra “directamente relacionado con la dificultad para hacer frente al cuidado y otras tareas del hogar”.

Para López Mourelo, “estas mujeres se desempeñan en ocupaciones precarias, vinculadas a la posibilidad de conciliar el trabajo fuera y dentro del hogar que se caracterizan por arreglos laborales flexibles frecuentemente dentro de la informalidad”.

A su vez, persisten una serie de estereotipos de género que establecen roles, habilidades y conocimientos diferenciados para varones y mujeres, que limitan el abanico de oportunidades laborales accesibles a las mujeres. De este modo, las mujeres se desempeñan principalmente en actividades que son consideradas una extensión de aquellas tareas socialmente atribuidas a las mujeres. Como resultado, se observa que la educación y los servicios de salud son las actividades con más presencia de mujeres de hogares con ingresos medios, mientras que el trabajo doméstico constituye la inserción laboral más común en el caso de mujeres procedentes de contextos de menores ingresos.

Al mismo tiempo, la división por ocupación está acompañada de un sesgo que permite que persistan amplias brechas salariales, así como una menor presencia femenina en cargos de dirección o gerenciales. De este modo, se produce una segmentación horizontal (entre sectores de actividad), que se combina con una segmentación vertical (a lo largo de la línea jerárquica) dibujando así la desfavorable trayectoria laboral de las mujeres.

Las diferencias impuestas por la sociedad entre mujeres y varones a lo largo de la trayectoria laboral también tienen su impacto después de la edad de trabajar. Al momento de acceder a la pensión por jubilación, la tasa de cobertura previsional es 88,4 por ciento para ellas y del 91,5 por ciento para ellos.

Para la OIT, es esencial lograr la igualdad de género y la no discriminación dentro del mundo laboral y exigir espacios más inclusivos y eficaces. Por eso realizó una infografía que muestra la brecha entre mujeres y varones en el mercado laboral de Argentina. “Conocer y difundir esta información es crucial para entender cuál es la dimensión de los desafíos que enfrentamos, y cómo son el resultado de las brechas que se dan a lo largo de toda la trayectoria laboral”, destacó López Mourelo.

Dar el salto

Manuela Tomei, directora del Departamento Condiciones de Trabajo e Igualdad de la OIT, destacó el reciente informe Un paso decisivo hacia la igualdad de género: En pos de un mejor futuro del trabajo para todos, y consideró que representa “el camino a seguir”. El informe es fruto de cinco años de trabajo en el marco de la Iniciativa del centenario relacionado con las mujeres en el trabajo.

Este documento demuestra que, en los últimos cinco años, la diferencia entre las tasas de empleo de los varones y las mujeres ha disminuido menos de dos puntos porcentuales. En 2018, las mujeres tenían 26 puntos porcentuales menos de probabilidad de trabajar que los varones. Esto contrasta con las conclusiones de un informe mundial Gallup-OIT de 2017 sobre las preferencias de las mujeres y de los varones en la participación de las mujeres en el empleo asalariado, el cual constató que 70 por ciento de las mujeres prefieren tener un empleo en vez que quedarse en la casa y que los varones están de acuerdo con ellas.

Además, entre 2005 y 2015, “la penalización profesional de la maternidad”, la diferencia entre la proporción de mujeres adultas con hijos menores de seis años que trabajan frente a las mujeres sin hijos, aumentó significativamente, en un 38 por ciento.

Por otra parte, las mujeres siguen estando poco representadas en los puestos más altos, una situación que ha cambiado muy poco a lo largo de los últimos 30 años. Menos de una tercera parte de los directivos son mujeres, a pesar de que suelen tener un nivel de educación más alto que sus colegas varones.

Existe además una “penalización de la maternidad en términos de liderazgo”: solo 25 por ciento de los gerentes con hijos menores de seis años son mujeres. La diferencia de remuneración entre varones y mujeres permanece en un 20 por ciento a nivel mundial. Las madres experimentan una “penalización salarial relacionada con la maternidad” que las perjudica a lo largo de su vida laboral, mientras que los padres se benefician de una prima salarial.