El empleo productivo y el trabajo decente como fuente de prosperidad en América Latina y el Caribe

Una nueva publicación de la Oficina Regional de la OIT aborda los desafíos planteados por los Objetivos de Desarrollo Sostenible incluidos en la Agenda 2030, en particular los relacionados con el mundo del trabajo.

Comunicado de prensa | 28 de abril de 2017
Lima - La estrategia de la OIT para contribuir al desarrollo de América Latina y el Caribe está anclada en el conjunto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contenidos en la Agenda 2030, destacó una publicación difundida esta semana en la cual se revisan algunos de los desafíos planteados por la Agenda 2030 en la región.

El documento de la OIT contiene la visión institucional, un breve análisis de situación y las principales acciones en marcha o planificadas alrededor del ODS 8 que aborda específicamente el tema del trabajo, así como en el marco de los ODS priorizados en los debates regionales centrados en pobreza y prosperidad.

El tema de los ODS fue abordado por la región en un “Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible – 2017”, convocado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en México del 26 al 28 de abril, al cual asistió el Director Regional de la OIT, José Manuel Salazar-Xirinachs.

El ODS 8 plantea “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos“. La publicación destaca que “la mayor parte de las metas de este objetivo apuntan a la eliminación de la pobreza y la promoción de la prosperidad y señalan áreas de política relevantes para estos fines".

La Oficina Regional plantea la relevancia de las siguientes metas:
-    8.2 sobre elevación de la productividad económica mediante la diversificación
-    8.3 sobre la promoción de actividades productivas, creación de empleo decente, formalización y crecimiento de las microempresas
-    8.5 sobre empleo pleno y productivo para todos los hombres y mujeres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por empleo de igual valor.

En este contexto, “la OIT definió tres prioridades centrales de trabajo para la región en el periodo 2016-2018: 1) políticas de desarrollo productivo (PDP) para un crecimiento inclusivo con más y mejores empleos; 2) tránsito de la economía informal a la economía formal; y 3) respeto y aplicación de las normas internacionales y de la legislación del trabajo”.

El documento de la OIT recuerda que la reducción del crecimiento económico en los últimos años ha tenido efectos negativos sobre los mercados laborales y genera un contexto en el cual “el mandato de la OIT de promoción de la justicia social a través del trabajo decente cobra especial significado: situar la creación de empleo de calidad en el corazón de las políticas económicas, productivas y sociales es esencial para retomar un camino de crecimiento inclusivo, sostenido y sostenible, que permita reducir la pobreza y consolidar sociedades más prósperas”.
 
“Los países de la región deberán crear unos 70 millones de nuevos empleos hasta 2030 sólo para absorber la población que se incorpora al mercado laboral, unos 5 millones por año. Al mismo tiempo, es preciso mejorar las condiciones laborales de los 134 millones de trabajadores y trabajadoras que están hoy en la informalidad. Muchos de ellos conforman una “clase media vulnerable” que demanda y necesita más y mejores servicios de parte de los Estados”, agrega.