Prioridades regionales en América Latina y el Caribe

La estrategia de la OIT en América Latina y el Caribe es elaborada por la Oficina Regional a partir de las demandas y prioridades de sus constituyentes tripartitos, del marco global de políticas de la Organización, y teniendo en cuenta los desafíos que enfrentan los países en materia laboral.

En cuanto a las prioridades de los constituyentes, es decir de los gobiernos y de las organizaciones de empleadores y de trabajadores de toda la región, estas han sido reflejadas en la Declaración de Lima, el documento de conclusiones de la 18ª Reunión Regional Americana, realizada en Lima en octubre de 2014.

Este documento llama a combatir la desigualdad por medio de “políticas públicas integradas, tanto económicas como sociales, que promuevan la inclusión social, el trabajo decente y el empleo productivo, así como un entorno propicio para empresas sostenibles”, y establece una serie de prioridades para la acción de la OIT.

Al nivel global, el Marco de Estrategias y Políticas de la OIT para 2010-2015 y el Programa y Presupuesto para 2014-2015 definen 19 resultados que guían la labor de la Oficina Internacional del Trabajo, tanto en la sede de la OIT en Ginebra como en las regiones.

Estos resultados, definidos y aprobados por la Conferencia Internacional del Trabajo que se realiza en junio cada año, son una guía para el desarrollo de la programación en la región y para la definición de los objetivos por país. La Declaración de 2008 sobre la Justicia Social para una Globalización Equitativa y el Pacto Mundial para el Empleo de 2009 también definen líneas prioritarias que influyen sobre la programación en la región.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, la Dirección Regional de la OIT para América Latina y el Caribe definió tres líneas de trabajo prioritarias para la OIT en el ámbito regional, cuyo desarrollo facilitará el cumplimiento de los objetivos nacionales.

Estas son:
  • Primero, políticas de desarrollo productivo para más y mejores empleos, por la importancia de lograr que las políticas de empleo estén bien ancladas a un proceso de transformación estructural que mejore las matrices productivas y genere un crecimiento más inclusivo.
     
  • Segundo, la transición de la economía informal hacia la formalidad. Estro incluye la continuación del Programa FORLAC de formalización, iniciado en 2013, así como la profundización y consolidación de acciones basadas en la nueva Recomendacion 204 de la OIT, producto de un consenso tripartito sobre el tipo de políticas necesarias para promover la formalización, adoptada por los 186 países miembros en la Conferencia Internacional del Trabajo en Junio pasado.
     
  • La tercera prioridad está relacionada con el trabajo normativo de la OIT. Es decir, la aplicación y el respeto de las normas internacionales de trabajo y la legislación laboral, incluyendo lo referido a los convenios fundamentales, la libertad sindical y la negociación colectiva.
Estas prioridades se complementan con actividades en materia de migración laboral y en temas igualmente claves para el desarrollo como son: la erradicación del trabajo infantil y del trabajo forzoso, la formación profesional, la protección social, la salud y seguridad laboral, y los encadenamientos productivos y su impacto en el trabajo.

Las líneas de acción prioritarias fueron concebidas para que en todos los casos sean desarrolladas a partir del diálogo social tripartito, con la participación activa de organizaciones de trabajadores y empleadores y a través de la promoción de las normas internacionales del trabajo relevantes.