322ª. reunión del Consejo de Administración

Luc Cortebeeck, Presidente del Grupo de los Trabajadores: “O se reconoce que el derecho de huelga deriva del Convenio núm. 87 o habrá que remitir la controversia a la Corte Internacional de Justicia”

Acaba de concluir en Ginebra la 322ª. reunión del Consejo de Administración de la OIT. Luc Cortebeeck, Presidente del Grupo de los Trabajadores, explica la postura adoptada por los delegados trabajadores en relación con el derecho de huelga. En la presente entrevista, el Sr. Cortebeeck se refiere igualmente a la función de los sindicatos en la consecución de los objetivos del programa de desarrollo sostenible para después de 2015 y las medidas que tiene que adoptar la OIT ante la epidemia de ébola que ha provocado más de 500 muertes en el África Occidental.

Noticia | 19 de noviembre de 2014
ACTRAV INFO: Acaba de concluir la 322ª. reunión del Consejo de Administración de la OIT. ¿Qué lectura hace usted de los resultados de dicha reunión para el Grupo de los Trabajadores?

En primer lugar, participamos en un seminario preparatorio sobre el funcionamiento del Consejo de Administración de la OIT, organizado por la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV) y dirigido a los miembros nuevos del Grupo de los Trabajadores. Supuso una buena ocasión para departir con todos los miembros de nuestro Grupo, fijar nuestros objetivos y preparar la cuestión relativa a las normas internacionales del trabajo, que fue el punto más importante del orden del día de la 322ª. reunión del Consejo de Administración.

En esta reunión del Consejo hemos debatido el programa y presupuesto de la Organización para el período 2015-2016, con miras a definir las prioridades y los objetivos que debe lograr la OIT a lo largo del próximo bienio. A lo largo de esta reunión se ha discutido acerca de la organización de las Conferencias Internacionales del Trabajo, la evaluación de la Declaración sobre la Justicia Social y los preparativos de cara al centenario de la OIT.

Obviamente las cuestiones vinculadas con las normas internacionales del trabajo, el sistema de control de la OIT y el derecho de huelga estuvieron en el meollo de las discusiones. Hoy por hoy existe preocupación respecto de estas cuestiones.

ACTRAV INFO:La cuestión del derecho de huelga estuvo en el meollo de las discusiones durante esta reunión. Una vez concluido el Consejo de Administración, ¿cómo evalúa usted los resultados de la discusión acerca del derecho de huelga?


Nuestro deseo en el Grupo de los Trabajadores era lograr un resultado definitivo sobre este tema. Pedimos a los Empleadores y a los Gobiernos que asuman sus responsabilidades, pues la cuestión estriba en definir claramente si el derecho de huelga deriva del Convenio núm. 87 sobre la libertad sindical  y la protección del derecho de sindicación, aprobado en 1948.

Cabe recordar que, desde hace decenios, la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones viene reconociendo que el derecho de huelga deriva del Convenio núm. 87. De hecho, en la época de la Guerra Fría varios gobiernos y empleadores de los países de la Europa Occidental reconocían efectivamente el derecho de huelga para recalcar la importancia de la libertad de organización y la libertad de acciones como el derecho de huelga. En aquella época, el reconocimiento del derecho de huelga como símbolo de libertad era empleado por el bloque occidental para criticar la falta de libertad en el bloque soviético. Sin embargo, desde la caída del Muro de Berlín, el reconocimiento del derecho de huelga por parte de los empleadores se ha venido marchitando progresivamente y finalmente en 2012 se produjo el incidente durante la Conferencia Internacional del Trabajo y llegaron al punto de dejar de reconocer dicho derecho. Desde entonces han tenido lugar muchas discusiones y reuniones informales tripartitas para intentar encontrar el consenso respecto de la cuestión del derecho de huelga, sin éxito.

En el Grupo de los Trabajadores apoyamos que se recurra a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), según lo dispuesto en la Constitución de la OIT, en la que se prevé que, en caso de disputa sobre la interpretación de los Convenios, el Consejo de Administración podrá remitir una o varias cuestiones a la Corte. Lo normal sería que quienes no están de acuerdo con una determinada interpretación acudan a la Corte. En este caso, el Grupo de los Empleadores, por una parte, está bloqueando las conclusiones del sistema de control en los casos de violación del derecho de huelga y, por otra, no está de acuerdo en ceñirse a las reglas de la Constitución. El Grupo no quiere remitir la disputa a la Corte. La opinión de la Corte sobre el derecho de huelga es muy importante, y el Grupo de los Trabajadores y casi la mitad de los países son favorables a esta empresa, en especial el Grupo de Países de América Latina y el Caribe (GRULAC) y el Grupo de Países Industrializados con Economía de Mercado (PIEM), que suponen casi el 50% pero no constituyen una mayoría. Actualmente nos encontramos en un atolladero, pues las posturas de los Empleadores, los Trabajadores y algunos Gobiernos son divergentes. No obstante, hay que reconocer que por vez primera los Gobiernos han tomado partido en este debate. Si bien no existe una mayoría a favor de remitir la cuestión a la Corte, por razones geopolíticas y otras, cada vez son más los Gobiernos que se pronuncian claramente en favor de que el derecho de huelga deriva del Convenio núm. 87.

La Oficina tendrá que organizar una nueva reunión tripartita en febrero de 2015 para intentar lograr una solución de avenencia antes del Consejo de Administración de marzo de 2015. En esa reunión de marzo de 2015 tendremos dos alternativas. O se halla una solución consensuada, por ejemplo, a través de una declaración en la que se reconozca que el derecho de huelga es parte integral del Convenio núm. 87, o habrá que recurrir a la CIJ.

Quisiera recordar que los Trabajadores, en cuanto al recurso a la Corte, estábamos dispuestos a realizar una serie de concesiones para, por ejemplo, iniciar los debates sobre el mecanismo de examen de la actualidad de los normas, pero no se tomó ninguna decisión consensuada. Una segunda posibilidad habría sido recurrir a expertos que formulasen comentarios sobre el funcionamiento y las posibilidades de mejoramiento de los mecanismos de control de la OIT. Ante la situación de desconfianza y de rechazo a cualquier compromiso del Grupo de los Empleadores, no podemos ni queremos abrir debates tan delicados para la protección de los trabajadores. En esta etapa el único tema de discusión posible para el Grupo de los Trabajadores es la preparación de los trabajos de la Comisión de Aplicación de Normas para la próxima Conferencia de junio de 2015.

Sin embargo, si bien lamentamos que no se haya tomado una decisión definitiva acerca del reconocimiento del derecho de huelga de acuerdo con el Convenio núm., 87, esperamos que en febrero o marzo se encuentre una solución. Seamos lógicos: o se reconoce que el derecho de huelga deriva del Convenio núm. 87 o habrá que remitir la disputa a la Corte Internacional de Justicia.

ACTRAV INFO: En esta reunión se ha hablado del programa de desarrollo sostenible para después de 2015, y las negociaciones sobre el tema prosiguen en Nueva York. A su entender, ¿qué función podrían desempeñar los sindicatos para ejercer influencia en las negociaciones y garantizar la integración del Programa de Trabajo Decente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)?

Ese programa de desarrollo sostenible para después de 2015 es importantísimo para los trabajadores. Quisiera recordar que en los objetivos iniciales de la ONU de lucha contra la pobreza no se tenían en cuenta las nociones del trabajo decente, el empleo y la protección social. En la actualidad, gracias a los esfuerzos de la OIT con sus mandantes y el compromiso del Director General, en el objetivo 8 de este programa se ha integrado la noción de trabajo decente, que incluye el diálogo social, tan importante para luchar contra la pobreza. A ello se añade el objetivo 1 del programa para después de 2015, que incluye la protección social. Asimismo, aplaudimos los esfuerzos del Grupo de Amigos del Trabajo Decente en favor del Desarrollo Sostenible, puesto en marcha por Bélgica y Angola, por resaltar el papel de la OIT en la esfera de la lucha contra la pobreza.

Como trabajadores estamos a favor de un crecimiento económico en el que se tenga en cuenta la necesidad de crear empleos con salarios decentes.
Los sindicatos, a partir de enero próximo, seguirán discutiendo con los gobiernos a escala nacional e internacional a fin de defender los intereses de los trabajadores; de este modo se podrán definir mejor las etapas y el seguimiento de los objetivos del programa de desarrollo sostenible para después de 2015.

ACTRAV INFO: La actualidad internacional está marcada por la epidemia de ébola, que ha provocado más de 5000 muertos, en especial en el África Occidental. En el Grupo de los Trabajadores, ¿qué medidas creen que debe preconizar la OIT para informar y para prevenir la propagación de la epidemia de ébola entre los trabajadores?

En esta reunión, los tres Presidentes, Correia (Gobiernos), Rønnest (Empleadores) y Cortebeeck (Trabajadores), hemos elaborado una declaración, en primer lugar para transmitir nuestras sinceras condolencias a los familiares de las víctimas de epidemia de ébola, que afecta principalmente al África Occidental. Frente a esta epidemia sin precedentes, hemos expresado nuestra solidaridad y admiración por el personal de los servicios de salud nacionales e internacionales y los trabajadores humanitarios, los educadores y quienes se encargan de las inhumaciones.

Del mismo modo, hemos manifestado nuestra preocupación por las consecuencias socioeconómicas y los efectos negativos que pueden derivarse para el mundo del trabajo, sobre todo en los países afectados por la epidemia.

En el Grupo de los Trabajadores estamos dispuestos a brindar nuestro apoyo a las poblaciones afectadas por el virus y animamos a la OIT a continuar con sus esfuerzos en este sentido para proteger a la población, al personal sanitario y a los trabajadores humanitarios, que no escatiman esfuerzos para luchar contra esta epidemia que ha provocado miles de víctimas.